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ARTÍCULO Asesoría Virtual
Alcohol y chicas adolescentes
Como un adolescente más, fuimos a bailar. Comprobamos que hay de
todo, como en otras épocas. Pero es una realidad que hoy las mujeres toman sin
ninguna inhibición. Y cuando ellas pierden el control... Cunde el descontrol.
Es una fiesta de la juventud. Distinta a la de generaciones
anteriores, sí. Hombres y mujeres se visten al lote. Que parezca natural. Ellas
con pantalones sueltos, blusas ajustadas sin mangas y varias con grandes
escotes en la espalda, o que llegan justo al borde del pantalón para que al moverse
se vea más... zapatillas, pelos sueltos o moños tirantes, aritos de colores,
sin pintura, sólo algunas con brillos. Ellos, con el pelo despeinado (muchos
sin lavárselo), pantalones relajados, camisa, zapatillas. No parecen
arreglados, pero lo están. Esa es la moda.
Alrededor de la pista de baile grupos de mujeres y hombres
conversando, separados o revueltos. Gente que camina de un lado para otro. No
hay dónde sentarse, más que una especie de pasillo con mesas y sillas, muy
oscuro, donde algunos conversan. En la pista de baile, parejas bailando y
grupos de mujeres que se mueven de manera bastante sensual. Las sacan a bailar
aunque ellas estén bailando solas. Caminando, tropiezo con una pila de chalecos
y chaquetas, otros los amarran a los postes.
La barra está repleta. A nadie le piden identificación y todos son
menores. Casi todas las mujeres tienen un trago en la mano. Al correr de la
noche se ven los efectos, a algunos se les ha pasado la mano: les cuesta más
caminar o están con la mirada perdida. Pocos, aunque siempre los hay, están
realmente borrachos. Ellas bailan más sueltas, más desinhibidas. Una pareja de
novios se mueve provocativamente en la pista...
En el camino de vuelta una niña pidiendo a algún automóvil que la
lleve y dos amigos se esconden hasta que un auto pare. Mis acompañantes, entre
15 y 18 años y conocedores del lugar, dicen que estaba buena la fiesta y que
hay otras en que pasan más cosas (más ebrios y peleas). Todo depende del precio
del trago.
Como en cualquier discoteca, hay de
todo. Pero me quedó dando vueltas la letra de una canción que escuché esa
noche: "Mozo por favor/dame una cerveza/Dame otra y otra más/Que la tengo
que olvidar...".
SIN TRAGO NO SE
ATREVEN
Quizás no hay nada nuevo bajo el sol y la juventud siempre ha sido
igual. A algunos se les pasa la mano con el trago, a otros no. En algunas
fiestas casi todos están borrachos, otras son muy sanas. Unos son reventados,
otros no. Pero lo que está claro es que ahora, en las fiestas -públicas o
privadas-, se ve algo que antes no se veía: las mujeres tomando.
Según el psiquiatra Sergio Canals, en la última década ha cambiado
la forma de tomar de las mujeres. Por un lado, empiezan antes, y a los 13 años
muchas han probado y algunas hasta se han emborrachado. Y, por otro, toman con
más desinhibición social, cuentan que se emborracharon y no pasa nada, porque
hay mayor tolerancia.
"Hago charlas en colegios y en cursos de mujeres o mixtos de
7º y 8º básico. Cuando pregunto quién se ha emborrachado, un porcentaje
importante levanta la mano. Además, ahora sienten la aprobación social para
contar una borrachera, lo que antes era privilegio del hombre. Antes daba
vergüenza contarlo".
"Toman por lo mismo que los hombres: curiosidad, influencia
del grupo, sentir mayor autonomía, ser adultos. Pero si nos preguntamos, para
qué toman, es distinto. Toman para hacer cosas que sin alcohol, no se atreven.
Buscan desinhibirse para establecer vínculos con los hombres. En la
adolescencia es muy fuerte el deseo de explorar su cuerpo en relación con el
hombre y poner a prueba su capacidad de relacionarse emocionalmente", dice
Canals.
Al parecer, el alcohol las ayuda en su búsqueda. "La
desinhibición que produce el alcohol les da sensación de libertad: pueden hacer
más cosas. Pero, la verdad es que son menos libres porque no quieren ser
conscientes de lo que hacen. Como resultado, al día siguiente no sienten culpa,
fue por culpa del alcohol, dicen", explica Sergio Canals.
ALCOHOL Y ADOLESCENCIA
El adolescente tiene un riesgo natural de caer en el alcohol ya
que vive una época de exploración del mundo, de la vida, de su sexualidad y
busca entretenerse y pasarlo bien. Pero, por dentro no lo pasa tan bien.
Entonces, el alcohol, que produce un efecto tranquilizante, de euforia y
desinhibición, engancha perfecto con esta etapa.
El mundo ofrece a las mujeres modelos femeninos como famosas
actrices que tienen una vida sexual precoz, que consumen drogas y alcohol, y
que son muy atractivas para ellas pues encarnan la perfección, son bonitas,
tienen personalidad... Hagamos lo que ellas hacen.
El hecho de que las fiestas sean en un lugar
público y masivas, hace que todos sean iguales, ya nadie tiene ventajas
por cómo se llama o de qué colegio es. Entonces hay que sobresalir por algo,
tener más personalidad y el trago ayuda.
Algunos publicistas interpelan a los adolescentes porque los
consideran un mercado importante y saben que mientras antes se les incorpore el
hábito, más fácil será que sigan consumiendo cuando adultos. A la vez, en el
comercio se les vende alcohol como si fueran adultos, hay bares abiertos, las
fiestas se llaman "Hígado valiente",... "Hay una permisividad
legal y una falta de ética al vender una droga a personas que todavía no son
adultas, que aún no tienen estructurado su mundo valórico,
ideológico y emocional", afirma Canals.
Para tranquilidad de los padres, el Dr. Canals señala que "La
mayoría de las adolescentes tiene una vida normal, estudia, no lleva una vida
sexual promiscua y cuando se toma una copa, no se emborracha". Agrega que
cuando se trasforman en bebedoras excesivas tampoco lo hacen por "buscar
el sentido de la vida y evadir problemas", como podría suponerse. En su
afán de explorar el mundo, quieren llegar al límite de la euforia y de la
desinhibición, pero ese límite está muy próximo al punto en que se pierde el
control y la memoria. Es muy difícil no pasarse. Y como son muy jóvenes, se les
pasa la mano más fácilmente. Mientras más tardío es el consumo hay mayor
autocontrol".
ASí LAS VEN ELLOS, ASí
SE VEN ELLAS
"Amores de barra/ y un lápiz de labios/ mal puesto en el
baño/ colirio en los ojos/ pegote el rimel/ la copa en la mano/ y vuelvo a tu
lado/ Son las doce, hasta las cinco te utilizaré/ no
hace falta que mañana te vuelva a ver...", dice una canción de “Ella baila
sola”.
El verano pasado una adolescente de 16 años murió al caer de un
tobogán. Había tomado, pero no estaba borracha.
"Tomas hasta la una para llegar bien a la casa a las tres y
media. Además se puede usar una pastilla de menta o un cigarro para que los
papás no cachen. Y como generalmente están dormidos, ni se dan cuenta",
dice una amiga.
Pero encuentran "horrible" que una mujer se emborracha.
"Cuando veo una niña ebria, lo encuentro patético", (Paula, 16).
"Que se tomen uno o dos tragos no me importa, pero si se ponen alegrones,
me molesta", (Carola, 17).
Ellas dicen que no les gusta tomar. "Mi mamá me dijo que era
muy chica y tiene razón. ¿Para qué voy a tomar si me queda una vida por
delante?", (Cata, 17). "Somos como diez amigas y una o dos se toman
un vaso de vez en cuando. Y en las fiestas, las borrachas son las menos, sí hay
alegrones", (Rosario, 16). “Algunas piden un vaso entre tres, sólo por
decir que toman”, (Cata, 17).
EL DIÁLOGO CON EL PAPÁ ES INSUSTITUIBLE
"La mejor prevención es que el papá llegue a la casa y le dé
un beso cariñoso a su señora, otro a su hija y no le pregunte cómo le ha ido en
el colegio, sino cómo ha estado", dice el psiquiatra Pablo Egenau en sus charlas. "El vínculo entre el papá y la
hija adolescente es fundamental", agrega Canals y señala cuatro factores
que el papá debe considerar para guiar a su hija en la construcción de su
identidad, su mundo valórico, y su proyecto de vida.
El triángulo del amor: Querer, quererse y ser querido, que está
atravesado por el amor de Dios y hacia Dios. Aquí juega un papel fundamental la
autoestima. Si no me quiero, no me siento querido y no puedo querer. Se produce
un vacío enorme. Pero el día que descubro que con un trago o una probada de
droga eso se me pasa, de ahí a quedarse pegado hay un paso. La religiosidad es
un factor muy protector, porque el hijo se siente querido por Dios.
Construir un proyecto de vida con sentido, es decir tener una
motivación para esforzarse y crecer. Que las preguntas de por qué, para qué y
por quiénes vivo vayan teniendo respuesta.
Construir una identidad sólida: Es lo que hace ser diferente a un
joven de otro y no dejarse arrastrar por el grupo. Aunque en la adolescencia se
está construyendo la identidad, ya se necesita estar contento con lo que se es.
Mundo valórico: Muchas veces la gente
que hace prevención evita decir que es malo consumir alcohol. Pero a esta edad
hay que decirlo con todas sus letras. No es malo porque sí, sino porque en la
juventud, y por todo lo dicho anteriormente, es muy fácil caer en la adicción,
y eso destruye la vida, la libertad y la dignidad, y deshumaniza.
El psiquiatra finaliza asegurando: "En un buen entorno
familiar, en que hay estabilidad emocional, valores claros, un mundo con
sentido religioso..., hay pocas probabilidades de que el trago se convierta en
un problema".
Dentro de las señales de alerta que pueden ser indicios de
ingestión imprudente de alcohol aparecen:
Baja en el rendimiento escolar.
Cambios en la conducta que no se explican sólo por estar en la
etapa de la adolescencia.
PARA TENER EN CUENTA
Un vaso de vino en el hombre, se demora entre 45 minutos y una
hora en metabolizarse. En la mujer, entre una hora y una hora y cuarto.
Biológicamente la mujer absorbe el alcohol más lento, por lo que le da vueltas
en la sangre más tiempo. Eso significa que el alcohol causa estragos en las
mujeres si se toman otro trago antes de una hora y media.
Tomar lento, porque así el hígado tiene más tiempo para
metabolizar. Si se toma al seco se inunda el sistema biológico de alcohol y el
hígado no tiene tiempo para reaccionar.
Mientras más adulto se empiece a tomar, menos posibilidades de
llegar a ser un bebedor excesivo. El consumo precoz aumenta las posibilidades
porque crea el hábito y mientras más joven, menos control.
Comer antes de tomar protege de los efectos del alcohol. Una
cerveza con el estómago vacío, emborracha.
El riesgo de manejar con trago o subirse al auto de un amigo que
se sabe que ha tomado, es evidente. Para alcanzar a frenar y no chocar, se
demora, desde que se ve el objeto hasta que se frena, 0,5 segundos. Con una
cerveza chica es 0,7 segundos y eso equivale a un choque.
"ASÍ LA VI YO" (TESTIMONIO
MASCULINO)
"Yo estaba con mis amigos cuando llegó ella. Me acuerdo que
me saludó de manera muy efusiva. Era súper bonita, la conocí en la semana y me
llamó la atención su forma de ser tranquila y femenina. Por eso, desde el
minuto en que llegó, me pareció muy extraña. No se despegó de la barra. Llevaba
ya dos o tres vasos en el cuerpo y comenzó a gritar, a saltar y a bailar súper
vulgar. Atraía a algunos, pero le perdían el respeto. Siguió tomando. Bailaba
con sus amigas, empujando y riéndose de manera poco femenina. De pronto se cayó
entre gritos y burlas de los que la rodeaban. Las amigas ni se dieron cuenta
porque coqueteaban con unos gallos, también ebrios.
Cuando vi que no podía pararse, la
levanté, la tomé en brazos y la saqué de ahí. Tomamos un taxi. Estaba
inconsciente y vomitó. La dejé en la puerta de su casa, como si fuera un bulto.
Sentí una especie de rechazo, una gran desilusión. Pero también me dio pena
porque el problema no está en el trago, sino que en ella. El lunes me saludó
como si nada. Y el fin de semana siguiente, increíble, pero la vi igual de borracha". (Alumno de IV
Secundaria).
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