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ARTÍCULO - REFLEXIÓN Asesoría Virtual El Silencio de los Adolescentes Los padres desean conversar con sus hijos adolescentes y saber que piensan, sienten y hacen, pero los jovencitos no hablan... ¿Es algo normal? “A veces siento que hablar con las murallas es más fácil que sacarle palabra a mi hijo”, dice una madre que luego agrega: “cuando responde con monosílabos siento que hemos tenido una larga conversación”. Claramente esta es la etapa del silencio donde la nueva forma de comunicarse es el mutismo y en el mejor de los casos las frases entrecortadas. Quienes se libran de caer en esta etapa son muy pocos, y por lo mismo, es normal ver a tantos padres desesperados con la indolencia de sus hijos. Tomar conciencia de qué se trata y por qué sucede es una buena ayuda, pues así es posible aprender lo positivo, que en éste caso, no es poco. En la infancia los niños están totalmente volcados hacia el mundo exterior, se comunican y reciben órdenes sin problemas. Pero ya en la prepubertad y como parte de un proceso absolutamente normal, comienzan a tener una preocupación por otros aspectos de sí mismos. Esto inicialmente toma la forma de introversión pasiva para ir progresivamente haciéndose activa y se caracteriza por:
* El joven retira el interés del mundo externo para centrarse cada vez más en su propia persona. La consecuencia final: un niño aislado, que se vuelve callado y absolutamente egocéntrico. El objetivo: desligarse de todo lo externo para conocer su interioridad y encontrarse con su intimidad. Necesitan una cierta cuota de aislamiento para pensar y reflexionar acerca de quiénes son, de sus nuevas vivencias y formas de sentir el mundo. Hay una especie de retiro y un abandonarse a no hacer nada, pueden pasar el día entero echados en una cama. Un poco más grandes, el silencio permanece pero se acompaña con una búsqueda de modelos con los cuales identificarse para crear un ideal de sí mismo.
En definitiva, la filósofa Carolina Dell Oro, explica que el adolescente se da cuenta que tiene algo dentro de sí y quiere desarrollarlo. Es el momento en que algo nace en alguien y para descubrirlo necesita estar solo y callado. Y como el silencio es el estado predominante, un segundo punto es que: “el estar callado es también una forma de comunicación. Uno entrega información a través de las palabras, pero también a través del silencio, por lo tanto, los adolescentes nos están diciendo algo y nosotros, los padres, debemos desarrollar la habilidad de descifrar qué está pasando”.
El silencio normal en esta edad es el explicado anteriormente, es decir, el que tiene que ver con la búsqueda de la intimidad, es una reflexión que se expresa con la tendencia al aislamiento. Este, es distinto al silencio que se acompaña de hostilidad o de problemas de relación con los padres o de bajo rendimiento escolar. “Aquí el silencio está significando otra cosa, es un problema que hay que solucionar”. Mientras más áreas comprometa el silencio, más preocupante es. Si el silencio es excesivo, pues implica una ruptura total con los demás, éste ya es negativo.
De hecho una de las características propias del ser humano, es la capacidad para entrar en su propia intimidad y según Carolina Dell Oro, es justamente en la adolescencia donde se madura y consolida el mundo interior. “La adolescencia es el inicio de un crecimiento cualitativo, donde nace la conciencia de la propia intimidad que es fundamental para el desarrollo como persona”. Entonces, hay que dejar de pensar que ésta es una etapa oscura y crítica, por el contrario es el momento más determinante de la persona, pues es el momento donde, en el silencio, el individuo toma toda su infancia, descubre el mundo interior y prepara su adultez de manera de saber actuar a futuro, como alguien que piensa y no por que así lo hacen todos. Carolina agrega: “Una persona que tiene un buen mundo interior actúa desde sí mismo, con menos peligro de dejarse llevar por cualquier tontera, es un niño que sin duda tendrá una vida mejor”.
* Conocer el proceso. La primera de ellas es tomar conciencia del proceso que está viviendo el niño. “Él está en un momento de ajuste, está desconcertado, no se maneja, es torpe, y tener esto en cuenta es fundamental para no violentarse y por el contrario, armarse de paciencia”. Además, es importante entender que la actividad exterior no es la única alternativa, la actividad interior también es clave.
- Está bien que oigan su música y que les encante estar enchufados a los audífonos del “walkman”, pero esto no se puede hacer a la hora de comida. |