|
ARTÍCULO - REFLEXIÓN
Acción de Gracias en la Misa celebrada por el
Día del Padre
¿Cómo describir en pocas palabras lo que eres para mí papi? ¿Cómo agradecerte
todo lo que haces por mí, todo el cariño que me das, todo lo que me has
enseñado?
Desde chiquita has estado conmigo. Ayudándome a caminar y sosteniendo mi mano
para no caerme..
Ahora caminas a lado mío, me aconsejas y confiando en mí, me dejas caminar sola.
Siempre me cuidas y quieres lo mejor para mí. Gracias. Por eso y más.
Gracias también por enseñarme muchas cosas. Por estar conmigo para todo. Por
guiarme y engreírme, ya sea trayéndome un chocolate que me encanta, regalándome
una sonrisa y un abrazo o tapándome en las noches que hace frío y me destapo y
diciéndome en voz baja: "Hijita, Te Amo".
Recordándome eso de distintas maneras todos los días. Esas son cosas que de
cierta forma, hacen que seas así de especial. Que comparta mis cosas contigo,
que hablemos de nada durante horas, que me sienta protegida contigo, que soy tu
tesoro, que siempre vas a estar ahí para cuidarme.
Gracias papi.
Gracias por hacer todo lo que haces por mí, por darme tu amor
incondicionalmente. Por hacer que tenga la certeza de que siempre vas a buscar
lo mejor para mí. Y que hasta darías tu vida por mí. O para que yo sea feliz.
Gracias por darme ese amor que no tiene fin. Que siempre va a estar ahí. Que es
eterno. Por eso te quiero tanto. Por eso te admiro y creo en ti. Y te quiero de
tal forma que no sabría como explicártelo.
Gracias por quererme así. ¡Así tanto! Con el alma y con el corazón. Por animarme
cuando estoy triste. Gracias por darme todo de ti. Por pasar ratos conmigo que
siempre van a quedar dentro de mí. Por ser mí amigo. Mi papi.
Te
amo.
Gracias.
Lorena Maraví Orbegozo
4º "D" Secundaria. 2006.
Escrito el domingo. 11 de junio del
2006.
Reflexiones sobre ser papá y mensaje a
nuestros hijos
Lo
mas importante de ser papá es que los hijos completan la felicidad de una pareja
que se ama, madre y padre, que recibimos prestado por un momento el poder divino
de crear un nuevo ser humano. Esos niños, esas criaturas maravillosas que se
instalarán inevitablemente y sin pedir permiso en el centro del hogar
trayéndonos nuevos tiempos, desconocidas responsabilidades para padres que no
estudiamos como serlo pero compensadas con creces por grandes alegrías para
nuestros corazones.
Ser papá representa en nuestra vida más que una alegría inmensa, más que una
responsabilidad, en verdad un privilegio. Esto último lo digo pues ser papá nos
permite disponer para el resto de nuestra vida de una fuente inmensa de amor e
inspiración rejuvenecedora: Nuestros amados hijos, nuestros mejores e
incondicionales amigos.
Ser papá es un don que Dios nos da para permitirnos una reconciliación con el
pasado, que acaba en ese momento, al convertirnos en padres y un nuevo inicio
hacia una segunda parte de nuestras vidas con la fuerza renovada de un motor
potentísimo: El amor entre padres e hijos.
Es importante decir hoy a los futuros papás (y mamás) –que están aquí delante-
que los papás nos equivocamos y que hay momentos malos pero que nadie esta
destinado a repetir los errores de nadie y que todos podemos ser buenos padres y
ser muy, muy felices.
Tomen las mochilas de sus vidas y llénenlas con lo bueno de nosotros sus padres
y expriman nuestros errores para extraer de ellos las lecciones que se
desprendan y el resto deséchenlo. También les decimos que no se preocupen si son
mejores padres y personas que nosotros pues eso es lo que más anhelamos con toda
el alma.
Entonces, sólo dependerá de nosotros del buen uso que le demos a esa fuerza
infinita de la paternidad pues ello permitirá la plena realización nuestra y de
todos los miembros de la familia, siendo felices y haciendo felices a los
nuestros.
Finalmente ser papá nos permitirá en la madurez de nuestras vidas posibilidades
de contar con los nietos, sangre de nuestra sangre, pequeñines que iluminarán
los años dorados con ese amor especial y cómplice que comparten abuelos y
nietos. No desperdiciemos esa gran oportunidad: Seamos buenos hijos, mejores
padres y grandes abuelos. Y agradecemos siempre a Dios por todo esto y pidámosle
que nos ayude en esta misión plena de intensas emociones que asumimos con mucho
amor y tanta ilusión: Ser papás.
Feliz Día del Padre en todos sus hogares. Muchas gracias.
Raúl Maraví Sumar
Viernes, 16 de
junio de 2006

|