La comunicación es la primera de las áreas básicas del desarrollo humano, pues es condición para la construcción y el ejercicio de las demás. Establece los fundamentos de la racionalidad humana y le entrega capacidades para establecer progresivamente redes dinámicas y constructivas de comunicación entre ellas y horizontes no menos importantes de lo humano, como lo trascendente, lo arquetipo, lo lúcido, etc., vínculos que a su vez son condición de toda acción individual y social.
La vida moderna ha tejido una red compleja de intercambio en los diferentes ámbitos del quehacer humano. Esto exige el desarrollo de competencias comunicativas que permitan la producción y comprensión del mensajes orales, escritos y audiovisuales de distintas situaciones y con diversos interlocutores. Asimismo, la satisfacción de las necesidades de expresión como las de enriquecimiento cultural exige manejar, además del lenguaje verbal, otros medios que emplean la imagen, el sonido y el movimiento.
La Comunicación Integral es el eje central de formación de capacidades cognitivas, afectivas, creativas y metacognitivas que permiten un desarrollo progresivo del pensamiento del educando, de su autoestima, autonomía y asertividad, así como de su capacidad crítica y de reflexión sobre los procesos de aprendizaje.
El área de Comunicación Integral implica el desarrollo de cinco aspectos complementarios:
Competencia de esta área es también el aprendizaje del idioma inglés con la finalidad de ampliar las posibilidades de procesar, recrear y emplear la información que en la actualidad llega por diferentes medios.
Una característica del área es su enfoque procesal y comunicativo que toma en cuenta los intereses, motivaciones y necesidades de los estudiantes en situaciones reales y significativas. De este modo, el estudiante establecerá los fundamentos de una conducta humana cristiana y nacional, vivenciando los valores de nuestra fe expresada en el amor, la solidaridad, el servicio, la justicia y la paz. Orienta el trabajo del área la trascendencia hacia la formación de una conciencia ético – moral teniendo como modelos a Jesús, María y al Beato José Guillermo Chaminade.
Gabriela Milla
Coordinación