
Como cada año, nuestros estudiantes y docentes viven una de las experiencias más significativas de su formación: la misión en las comunidades de Otuzco. Con generosidad, alegría y un profundo espíritu de servicio, comparten tiempo, aprendizaje, esperanza y cercanía con quienes los reciben.
Agradecemos de manera especial al equipo de Pastoral por hacer posible esta misión y por acompañar a nuestros estudiantes con dedicación, guiándolos para que vivan con autenticidad los valores marianistas.
Nuestro sincero reconocimiento también a las familias, que confían en el espíritu marianista y permiten que sus hijos sean protagonistas de experiencias que forman el corazón, fortalecen la fe y los inspiran a construir un mundo más solidario.
Ya falta poco para tenerlos de regreso. Estamos seguros de que volverán con el corazón transformado, llenos de aprendizajes, nuevas amistades y la alegría de haber servido con amor.
¡Gracias por llevar el espíritu marianista a cada comunidad y demostrar que el servicio es una de las formas más auténticas de educar y transformar vidas! 💙